La mentira de la climatización como excusa para el acoso
Janette Novo
Portavoz del Partido Partido en Rivas Vaciamadrid
Es hora de desenmascarar el último gran bulo del Gobierno municipal. La realidad es incontestable: la Comunidad de Madrid no se opone, en absoluto, a la climatización de las aulas. Del mismo modo, los directores de los colegios de Rivas Vaciamadrid están plenamente a favor de que sus centros se climaticen cuanto antes. El único obstáculo real para que este proyecto se ejecute de forma inmediata es la obsesión de un Ayuntamiento que utiliza la climatización como arma arrojadiza contra el Gobierno regional en lugar de realizar las obras con respeto institucional y sin acosar a quienes, por encima de siglas, dedican todos sus esfuerzos a la educación de nuestros hijos.
En política, no todo debería valer. Sin embargo, en Rivas Vaciamadrid parece haberse instaurado una peligrosa máxima: aquel que no se pliegue a las consignas del Ayuntamiento, se convierte automáticamente en objetivo a abatir. Lo que estamos presenciando estos días con Amara Gómez, directora del CEIP Las Cigüeñas y concejal del Partido Popular, no es solo un ataque político; es una campaña de hostigamiento personal y profesional que debería abochornar a cualquier demócrata.
El «pecado» de Amara Gómez, a ojos de Izquierda Unida y Más Madrid, es doble. Por un lado, ejercer su libertad de pertenecer a una formación política distinta a la que ostenta el poder local. Por otro, ser una profesional de la educación pública con 23 años de trayectoria intachable que se niega a ser utilizada en la guerra institucional que la alcaldesa Aída Castillejo mantiene contra la Comunidad de Madrid. De la valla del colegio hacia adentro, Amara Gómez no es concejala del Partido Popular, es la directora del centro educativo y su prioridad es la gestión y el bienestar escolar, garantizando que sus aulas sean espacios libres de crispación ideológica.
La estrategia es tan vieja como burda: el señalamiento. Primero fue la directora del CEIPSO La Luna y ahora le toca el turno a la responsable de Las Cigüeñas. El patrón se repite. Se lanzan bulos, se cuestiona la limpieza de un nombramiento que ha seguido todos los cauces legales y, lo más grave, se intenta dinamitar el prestigio profesional de una funcionaria pública que ha dedicado más de dos décadas de su vida al servicio de la comunidad educativa ripense.
Las presiones ejercidas por el Ayuntamiento respecto a la climatización de los centros educativos resultan especialmente sangrantes. El Gobierno municipal pretendía que la directora firmara un escrito, redactado por el propio Ayuntamiento, para exigir a la Comunidad de Madrid unas inversiones que considera que no son de competencia municipal. Cuando la dirección del centro, en un ejercicio de responsabilidad y autonomía, se niega a entrar en ese juego político y a que se utilicen los consejos escolares como campos de batalla, se desata la tormenta.
¿Desde cuándo un Ayuntamiento puede invadir la autonomía de un centro educativo para utilizar a alumnos y docentes como rehenes políticos? La respuesta es clara: desde que el sectarismo prima sobre la gestión. Es inaceptable que se envíen mensajes de WhatsApp —algunos de ellos provenientes de figuras como la concejala de Educación, Charo Sandoval, o el exalcalde Pedro del Cura (ese que dijo que se iba de la política, pero que en realidad nunca se ha ido porque es el alcalde en la sombra)— a personas del entorno de la directora para difundir infundios. Estas prácticas no son política; son coacción.
El debate sobre la climatización es, además, un ejercicio de cinismo por parte del equipo de gobierno. El Ayuntamiento anunció a bombo y platillo una inversión de 14,2 millones de euros para este fin, pero acusan a la Comunidad de Madrid de bloqueo. Los colegios son edificios de titularidad municipal, son propiedad del Ayuntamiento, por eso cuando instalaron placas solares no pidieron permiso a nadie. Si el dinero está y existe voluntad real, ¿a qué esperan?, ¿dónde está el bloqueo? La respuesta es sencilla: es mucho más rentable electoralmente mantener el conflicto vivo y buscar culpables externos que encender la maquinaria administrativa y ejecutar las obras.
Otros ayuntamientos como Torrejón de Ardoz o Arganda del Rey han climatizado sus aulas sin ruido mediático, sin confrontación ideológica, sin politiqueo, pero lo que IU y Más Madrid no perdonan es que una directora de la escuela pública tenga criterio propio. Les molesta profundamente que alguien que conoce las aulas desde dentro no se pliegue a sus exigencias.
La realidad es tozuda: Amara Gómez cuenta con el respaldo de su comunidad educativa y de otros directores de Rivas que ven en este nuevo ataque a una directora un aviso a navegantes. El mensaje que envía el Gobierno de Castillejo es nítido: «O estás con nosotros, o iremos a por ti». El hostigamiento ha cruzado líneas rojas que rozan lo delictivo y exigimos su cese de forma inmediata.
Rivas Vaciamadrid merece un gobierno que se ocupe de que los colegios estén climatizados y los servicios públicos funcionen, no una maquinaria de propaganda dedicada a perseguir a quien piensa diferente.
Nuestra ciudad no puede seguir siendo rehén de un proyecto político que prefiere el adoctrinamiento a la gestión. La alcaldesa Aída Castillejo no soporta que la escuela pública sea un espacio de libertad, y pretende convertir los colegios en trincheras y los servicios públicos en herramientas de propaganda, mientras las necesidades reales de nuestras familias quedan en un segundo plano.
La educación y la libertad de los profesionales que la sostienen están por encima de cualquier estrategia partidista. Para nosotros, el futuro de nuestros hijos y la calidad de vida en nuestra ciudad están por encima de cualquier carnet de partido porque lo nuestro no es ideología, lo nuestro es Rivas.

