Menos seguridad y más multas, el plan de un Gobierno agotado
Janette Novo
Portavoz del Partido Partido en Rivas Vaciamadrid
Hay realidades que no se pueden tapar con propaganda, por mucho que el Gobierno de Rivas lo intente. La gestión de la seguridad en nuestra ciudad ha entrado en una deriva peligrosa donde las prioridades están completamente invertidas. Mientras los datos oficiales de criminalidad nos dicen que Rivas es hoy menos segura que hace un año, la única respuesta creativa de este Ayuntamiento ha sido diseñar un sistema para perseguir el bolsillo del vecino.
La situación es de un cinismo político inaceptable. El balance de criminalidad del Ministerio del Interior es demoledor: la delincuencia en Rivas ha subido un 16%. No es una percepción subjetiva, no es «ruido de la oposición»; son infracciones penales que afectan a familias, comercios y vehículos en nuestras calles. Esta semana nos hemos enterado de la detención por parte de la Guardia Civil de los presuntos asesinos de un hombre que resultó agredido en Covibar, a quien dos delincuentes con numerosos antecedentes penales causaron lesiones mortales y le robaron el móvil. Querer ocultar esta realidad bajo el pretexto de “no crear alarma” es una falta de respeto a las víctimas de todo tipo de delitos. La seguridad no es una percepción, es un derecho.
Ante este escenario de inseguridad creciente, ¿cuál es la medida estrella de la Concejalía de Seguridad? ¿Más patrullas en nuestras calles? ¿Mejor coordinación y prevención contra el robo? No. La medida estrella es exigir a los policías que pongan más multas de aparcamiento.
Resulta indignante que, en plena crisis de seguridad, el Gobierno municipal haya implantado un sistema de «productividad» que es, en la práctica, un chantaje recaudatorio. Han condicionado el acceso de los agentes a la bolsa de horas extras al cumplimiento de un mínimo de sanciones. Es decir: si un policía se dedica a prevenir un robo o a auxiliar a un vecino, pero no alcanza su «cupo» de multas de aparcamiento, se queda fuera.
Es una perversión absoluta de la función policial. Se está forzando a nuestros agentes a actuar como meros recaudadores de impuestos bajo presión salarial. Mientras el delincuente se siente impune porque sabe que los recursos están centrados en la recaudación, el vecino se convierte en el «objetivo prioritario» del Ayuntamiento.
¿Cómo se explica que la prioridad estratégica sea el estacionamiento cuando los robos suben? La respuesta es sencilla: la multa es inmediata y llena las arcas; la seguridad requiere gestión, inversión y un liderazgo que el concejal de Seguridad y Movilidad ha demostrado no tener.
En Rivas Vaciamadrid, el orden de prioridades de este Gobierno se ha vuelto perverso. Hoy, el vecino de nuestra ciudad se enfrenta a una realidad asfixiante: mientras los delincuentes campan a sus anchas con una impunidad creciente, el Ayuntamiento ha decidido que la prioridad de nuestra policía no sea perseguir el robo, sino perseguir el mal estacionamiento. Ante este escenario de inseguridad galopante, la respuesta del Gobierno municipal no ha sido un plan de choque contra el delito, sino un plan de choque contra el bolsillo del ripense.
¿Cómo puede este Gobierno mirar a la cara a un autónomo al que le han robado las herramientas de su furgoneta por la noche, y al día siguiente multarle mientras intenta descargar su mercancía?
Rivas no necesita un Gobierno que use a la Policía Local como una herramienta de recaudación masiva. Rivas no necesita agentes presionados para multar; necesita agentes libres para proteger. Rivas necesita que se persiga al delincuente con la misma saña con la que se persigue al vecino que aparca mal.
Es hora de dejar de negar la realidad, de abandonar el afán recaudatorio y de empezar, de una vez por todas, a gestionar la seguridad que los ripenses merecemos.

