Decora en Halloween con una calabaza de crochet creada por ti 

Decora en Halloween con una calabaza de crochet creada por ti 

Octubre ya está aquí y, con él, comienzan los preparativos para una de las celebraciones más esperadas y terroríficas del año, Halloween. Murciélagos, fantasmas, telarañas y bolsas repletas de caramelos vuelven a ocupar escaparates y hogares. Pero, si este año buscas algo más personal y diferente, ¿por qué no crear tus propios accesorios decorativos? Una forma original de darle a la casa un toque único y, de paso, disfrutar del proceso creativo.

Halloween se ha ganado un lugar propio en el calendario familiar y, si existe un símbolo inseparable de esta fiesta, es la calabaza. Aparece en guirnaldas, escaparates, disfraces y, por supuesto, en los recipientes con los que los más pequeños recorren el vecindario en busca de caramelos.

Para algunos niños, sin embargo, Halloween puede tener más de susto que de diversión. Por eso, transformar uno de sus grandes iconos en una pieza suave, simpática y hecha a mano puede ser una bonita manera de acercarlos a la celebración.

Una propuesta especialmente original es crear un pequeño bolso de crochet con forma de calabaza. Para tejerlo no hace falta ir reuniendo materiales por separado. El Kit de Amigurumi Calabaza Halloween de Rico Design reúne en una sola caja todo lo necesario. Incluye dos ovillos de Ricorumi DK, dos trozos más del mismo hilo para los detalles y un ovillo de Ricorumi Spin Spin, en los tonos justos para reproducir el diseño. Además, incorpora el ganchillo y la aguja de tapicería, por lo que es una opción práctica tanto para regalar como para disfrutar creando un accesorio handmade especial para Halloween.

Su diseño incorpora detalles bordados, unas hojas en la parte superior y un asa para llevarlo cómodamente. Puede acompañar al disfraz el día 31 o quedarse en casa como adorno, colgado del pomo de la puerta o del perchero de la habitación infantil. Y pasada la fiesta, seguirá teniendo vida como bolsito para jugar.

Ricorumi DK es un hilo 100 % de algodón, pensado precisamente para amigurumis, esas figuritas tejidas a ganchillo de origen japonés. Cada ovillo pesa 25 gramos y ronda los 57 metros, con un tacto suave y resistente que aguanta bien el uso diario. Es un hilo con cuerpo, que deja ver cada punto bien definido y permite que la calabaza conserve su silueta redondeada aunque le toque ir de un lado a otro toda la tarde. Los detalles bordados y las hojas terminan de darle ese aire alegre perfecto para los niños.

Una de las grandes satisfacciones de tejer un amigurumi está precisamente en el proceso. La pieza crece vuelta a vuelta y permite comprobar rápidamente cómo el proyecto comienza a cobrar vida. Cerrar la forma de la calabaza, bordar sus pequeños detalles o coser las hojas son pasos sencillos que van transformando poco a poco unos ovillos de algodón en una pieza completamente personal.

Además, el proyecto puede convertirse en una actividad compartida con los niños. Aunque sean los adultos quienes se ocupen del ganchillo, los peques de la casa pueden participar abriendo la caja, ordenando los ovillos, contando las vueltas en voz alta, eligiendo dónde colocar la calabaza una vez terminada o, por supuesto, estrenándola llena de caramelos.

Al final, lo bonito de este tipo de proyectos no está solo en cómo quedan, sino en todo lo que ocurre mientras se hacen. En elegir los colores, avanzar poco a poco, equivocarse alguna vez, deshacer un punto y volver a empezar. Y cuando la calabaza de crochet está terminada, se convierte en algo hecho en casa, con tiempo y con cariño, que probablemente los pequeños recordarán siempre que piensen en Halloween y su celebración en casa. 

Sergio Lombera

Creador y redactor de Rivasvaciamadrid.info, apasionado por contar lo que ocurre en Rivas. Redacto, investigo y comparto las historias que dan vida a nuestra ciudad, con la ilusión de mantenerte siempre bien informado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *