La vuelta al cole que Castillejo no cuenta
Querido ripense:
Aída Castillejo ha comenzado el curso desplegando el triunfalismo habitual. Nos habla de 17.141 alumnos, de obras, de nueve centros climatizados y de que la educación pública es «uno de los mayores tesoros de Rivas». Pero pintar aulas, reparar patios o garantizar una temperatura adecuada no es una hazaña. Es una obligación municipal.
La verdadera pregunta es otra: ¿qué lleva tres décadas introduciendo Izquierda Unida en las aulas de Rivas-Vaciamadrid?
El informe PISA 2025 refleja los peores resultados históricos de España en lectura, matemáticas y ciencias. En comprensión lectora, los alumnos españoles están más de dos cursos por debajo de los del Reino Unido. Pedro Sánchez ha destrozado la educación con un modelo que rebaja la exigencia y prima la ideología frente a la transmisión de conocimientos. Y Aída Castillejo, lejos de corregir ese fracaso, lo empeora en Rivas por puro sectarismo.
Mientras cae el nivel, su Gobierno destina 5.808 euros a llevar a los institutos el monólogo feminista «No solo duelen los golpes». Además, programa actividades sobre diversidad LGTBI desde Educación Infantil hasta Bachillerato, sobre identidad y expresión de género.
Imponer ideología en las aulas y vaciar de contenidos los temarios tiene consecuencias. Los colegios están para enseñar a leer, escribir, razonar, esforzarse y pensar con libertad. No para convertir a los menores en destinatarios de la propaganda del partido que gobierna.
Los estudiantes de Rivas quieren una educación de calidad que les permita encontrar un buen trabajo, formar una familia y construir su propio proyecto de vida. Una educación que les haga libres e independientes, no dependientes del Estado ni sometidos a las consignas de quienes pretenden decidir por ellos.
Pero Castillejo antepone su agenda y sus propios intereses al futuro de los alumnos. VOX propuso coordinar la atención a las familias con hijos con necesidades especiales, crear una guía de recursos e impulsar campamentos y programas adaptados. IU y PSOE votaron en contra. Para imponer su relato siempre hay presupuesto; para escuchar a estas familias, no.
Ese es también el feminismo de monólogo de Castillejo: muchas consignas cuando la víctima sirve a su discurso y silencio cuando obliga a cuestionarlo. Lo vimos al negarse a respaldar institucionalmente la concentración contra la invasión sufrida en Ceuta, que ha dejado 23 agresiones sexuales.
Rivas no necesita más propaganda envuelta en palabras bonitas. Necesita una educación exigente, neutral, centrada en los conocimientos y respetuosa con el derecho de los padres a decidir.
En 2027 habrá que elegir: prolongar el fracaso de Aída Castillejo o Reiniciar Rivas para devolver las aulas a la educación y el Ayuntamiento a los vecinos.
Un abrazo a todos.
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