Una solución global para la educación infantil de 0-3
Mónica Carazo Gómez
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Rivas
Las educadoras infantiles del ciclo de 0 a 3 años llevan en huelga desde el pasado 7 de abril. Sus reivindicaciones son más que justas y no tienen que ver solo con la mejora de sus condiciones laborales, sino también con la mejora de la calidad de la educación que reciben los niños y niñas con los que trabajan a diario. Digo bien cuando hablo de la educación que reciben, porque las escuelas infantiles no son guarderías y porque estas profesionales no solo cuidan y protegen a los más pequeños y pequeñas, sino que les educan y acompañan en un momento decisivo para su desarrollo afectivo, físico, social y cognitivo.
Es por eso que asumir sus reivindicaciones es asumir el compromiso para cambiar la realidad en la que viven, para asegurar así la calidad de un servicio público fundamental, como es el de la educación infantil. Nuestras maestras de educación infantil necesitan de una mejora salarial y de una homologación retributiva con respecto al resto de profesionales de un sector que demanda además una financiación adecuada y la reducción de ratios. Otra de sus reivindicaciones, la que tiene que ver con la implantación de la pareja educativa, ha sido asumida por fin por la consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, que tuvo a bien recibirlas mes y medio después del inicio de la huelga.
En todo caso, desde el PSOE creemos que estas demandas de las profesionales de la educación infantil 0-3 requieren de una solución global, que pasa por reordenar un sistema que está totalmente fragmentado, que es desigual y que está infrafinanciado y que está muy alejado de consolidar un modelo público y de calidad para las familias. Con el inicio de cada curso escolar, éstas se encuentran cada año con un verdadero laberinto, con una amalgama de modelos de financiación que lo único que consiguen es debilitar la planificación y desviar fondos desde la red pública a las escuelas privadas. Y no lo hacen siquiera con un modelo estable de becas, sino con un sistema de cheques que solo llega a las escuelas privadas y que no redunda nunca en las condiciones laborales de las educadoras.
Esta es la realidad de las escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid, que ha desperdiciado los 54 millones de euros que el Gobierno de España le transfirió para la creación de hasta 5.300 plazas públicas de Educación Infantil de 0-3. Ésa es la forma de gobernar de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid. Lejos de atender los múltiples problemas que presentan los servicios públicos en la región, como el conflicto laboral de las educadoras infantiles, prefiere enredarse en otros conflictos estériles y que tan solo generan problemas. Y es que los problemas de Madrid no se solucionan en México.

