Trece niños palestinos llegan a Rivas para vivir una experiencia única de solidaridad y convivencia

Trece niños palestinos llegan a Rivas para vivir una experiencia única de solidaridad y convivencia

La ciudad de Rivas vuelve a estrechar lazos con Palestina. Trece niños palestinos procedentes del campo de refugiados de Aida, en Belén, participan estos días en una nueva edición del Campo de Trabajo Inverso, una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento de Rivas junto a la asociación palestina Lajee Center y la organización Payasos en Rebeldía.

La presentación oficial tuvo lugar este viernes en La Casa+Grande, donde se dio la bienvenida a los jóvenes participantes, que ya llevan varios días conviviendo y desarrollando actividades en la ciudad.

Además de conocer Rivas y compartir experiencias con jóvenes del municipio, los chicos y chicas completarán su formación artística en la carpa de Arribas Circo gracias al trabajo conjunto con Payasos en Rebeldía. Asimismo, participarán en campamentos urbanos, actividades deportivas y asociativas, practicarán disciplinas como béisbol y escalada y realizarán un viaje a Valencia, donde colaborarán con otra escuela de circo.

Un proyecto que fortalece los lazos entre Rivas y Palestina

Esta iniciativa cumple ya tres años acogiendo a menores palestinos en Rivas. A su vez, supone el regreso de los niños y niñas con quienes colaboran los jóvenes ripenses que cada verano viajan a los territorios palestinos ocupados dentro del Campo de Trabajo que organiza el municipio.

Desde su puesta en marcha en 2015, más de 120 jóvenes de Rivas han participado en estos programas de cooperación y convivencia en el campo de refugiados de Aida, consolidando un proyecto que se ha convertido en uno de los principales símbolos del compromiso histórico de la ciudad con el pueblo palestino.

Durante el acto de bienvenida, la alcaldesa de Rivas, Aída Castillejo, destacó la importancia de mantener viva esta colaboración y recordó que el compromiso con los derechos humanos forma parte de la identidad de la ciudad. “El compromiso con los derechos humanos está en el ADN de la ciudadanía de Rivas”.

Además, la regidora subrayó que la solidaridad se materializa en iniciativas concretas como esta, que permiten poner rostro a las personas que sufren las consecuencias del conflicto y fortalecer los lazos de cooperación entre ambas comunidades.

Relatos de una realidad marcada por la violencia

Por otro lado, algunos de los menores compartieron durante el encuentro las dificultades que afrontan en su vida cotidiana. Explicaron, por ejemplo, los obstáculos que encuentran para salir de Palestina y viajar hasta España, así como las interrupciones que sufren en su educación debido al contexto de conflicto que afecta a sus territorios.

Los jóvenes también relataron que, en ocasiones, han tenido que suspender las clases durante más de 40 días debido a la situación de violencia que se vive en la zona.

Rawand, una de las participantes, describió la realidad que afrontan diariamente en el campo de refugiados de Aida: “No tenemos espacio físico donde jugar, estamos rodeados de soldados, con un muro y siete torretas de vigilancia”.

El circo como herramienta de libertad y esperanza

Durante el acto, representantes de Payasos en Rebeldía agradecieron el apoyo constante que Rivas ha mantenido hacia los proyectos de cooperación con Palestina durante los últimos años, especialmente en momentos especialmente difíciles para la población palestina.

Por su parte, la concejala de Educación, Infancia y Juventud puso en valor la experiencia de conocer de primera mano la realidad de los campos de refugiados y destacó el papel transformador de iniciativas educativas y culturales como la escuela de circo impulsada en Aida.

Asimismo, durante el encuentro se defendió la importancia de seguir promoviendo proyectos educativos, culturales y sociales que generen oportunidades para la infancia y la juventud palestina.

En el cierre del acto, la alcaldesa destacó el valor del circo como herramienta de transformación social y cooperación internacional.

Una experiencia de convivencia y aprendizaje

Durante las próximas semanas, los trece menores palestinos seguirán participando en actividades culturales, deportivas y educativas junto a jóvenes y entidades de Rivas. De este modo, el Campo de Trabajo Inverso vuelve a convertirse en un espacio de encuentro, convivencia y aprendizaje mutuo.

Además, esta iniciativa refuerza los vínculos de solidaridad que desde hace años unen a Rivas con Palestina y permite acercar a la ciudadanía la realidad que viven miles de familias palestinas en los campos de refugiados. A través del deporte, la cultura y el circo, el proyecto vuelve a demostrar cómo la cooperación internacional puede convertirse en una herramienta de esperanza, intercambio y construcción de futuros compartidos.

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