El ‘Trampantojo’ del Plan de Igualdad en Rivas: Hipocresía política y datos incómodos
Janette Novo
Portavoz del Partido Popular en Rivas Vaciamadrid
El Gobierno municipal de Rivas Vaciamadrid, formado por la amalgama de partidos de izquierda que presumen de ser adalides del progreso social, ha demostrado ser un maestro en el arte del trampantojo, creando una ilusión óptica que esconde una realidad muy diferente. Presumen de una bandera de la igualdad que, en la gestión diaria de los recursos humanos municipales, ni sienten ni practican. El recientemente aprobado Plan de Igualdad es la prueba palmaria de esta hipocresía política.
La primera bofetada de realidad es la demora escandalosa e injustificable. Lo han hecho diez años más tarde respecto a la obligación legal establecida en el Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido del Estatuto Básico del Empleado Público, y dieciocho años después de la aprobación de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Incluso han tardado cinco años en traer el primer Plan de Igualdad municipal, desde la aprobación del Real Decreto 901/2020, de 13 de octubre, por el que se regulan los planes de igualdad y su registro. Para un ayuntamiento que ondea la bandera del feminismo como seña de identidad y que se autodenomina progresista, esta tardanza es imperdonable y demuestra que una cosa es el eslogan electoral y otra la voluntad real de transformar la administración desde dentro.
Pero el cinismo político alcanza su punto álgido cuando se analiza el contenido del propio plan. El documento, un ejercicio de transparencia forzada por la normativa, se convierte en el mayor acusador de la gestión del equipo de Gobierno. El diagnóstico no esconde la realidad; la expone con datos fríos y demoledores.
El plan reconoce negro sobre blanco que las mujeres perciben retribuciones salariales y extrasalariales un 10% inferiores a las de los hombres. Esta disparidad salarial no es una anécdota sino que refleja una clara inequidad en las condiciones retributivas dentro del ámbito laboral del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, consentida y perpetuada. La diferencia en los salarios entre ambos géneros evidencia una brecha salarial significativa que afecta de manera desproporcionada a las mujeres, limitando su reconocimiento económico y su proyección profesional, siendo los complementos de jornada, las disponibilidades, las productividades y las horas extras retribuidas donde se generan esas brechas.
Las brechas detectadas en el diagnóstico ponen de manifiesto la precariedad femenina ya que más del 60% del empleo temporal del consistorio recae sobre las mujeres.
Los patrones de segregación ocupacional no pueden ser más representativos de los estereotipos de género, con un 69% de hombres en el Área de Ciudad Sostenible (servicios tradicionalmente masculinizados) y un 83% de mujeres en el Área de Cohesión Social (servicios sociales).
En el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid estamos ante un techo de cristal infranqueable que no denuncia ningún concejal de los partidos mal llamados progresistas ni ninguna de las concejalas que presumen de un falso feminismo. El Plan de Igualdad admite “un retroceso en la presencia femenina en puestos directivos y de mayor responsabilidad”. Las mujeres, aún siendo mayoría en el grupo A (62%), no alcanzan los puestos de jefatura y dirección. ¿La razón? El uso sistemático de las comisiones de servicio a dedo o libre designación, un mecanismo opaco que perpetúa el control masculino de los puestos de poder.
El Plan de Igualdad es papel mojado. No contiene medidas concretas de calado y no pasa de ser una mera declaración de intenciones que evidencia las políticas machistas del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid en materia de recursos humanos. El Plan carece de presupuesto asignado para su ejecución y deja su implementación en manos de una estructura organizativa masculinizada, la misma que genera y perpetúa estas brechas: un concejal delegado de RRHH hombre; un director de organización y función pública hombre y una mayoría masculina en la Comisión Permanente de Organización Estratégica y Función Pública, que duplica y/o suplanta las funciones del concejal delegado.
Es un insulto a la inteligencia de los ripenses que esta cúpula directiva, que aplica políticas contra la carrera profesional de las mujeres, hable después ridículamente en «femenino genérico» para guardar las apariencias. La igualdad real no se consigue forzando el léxico de manera artificial ni con planes vacuos que solo buscan la foto política; se consigue con transparencia, medidas concretas, presupuesto real, procesos de selección justos y, sobre todo, con coherencia entre lo que se dice en los mítines y lo que se hace en la gestión diaria del ayuntamiento.

